
ALEMANIA 2006-ITALIA (Servicio especial)
Cuando el sufrimiento es arte
2006/07/09 21:31:00 DEP
Javier Muñoz, director de Deportes
Berlín, 9 jul (EFE).- El sufrimiento, santo y seña de su fútbol,
le volvió a dar hoy el máximo rédito a Italia, primera selección
europea que gana cuatro títulos mundiales al superar en el desempate
por penaltis a Francia en una tensa final disputada en Berlín.
La prueba de su templanza fue hoy doble, porque tras concluir la
prórroga con empate a un gol los italianos se tuvieron que enfrentar
de nuevo al fantasma de los penaltis, el punto fatídico que hasta
ahora nunca habían superado.
El recuerdo de la final de Estados Unidos hace doce años, cuando
Brasil se impuso desde los once metros, planeaba sobre el estadio
olímpico de Berlín. Sin embargo, los transalpinos fueron hoy
infalibles.
Sucesivamente Andrea Pirlo, Marco Materazzi, Daniele De Rossi,
Alessandro Del Piero y Fabio Grosso batieron la portería de Buffon,
mientras que por parte gala estrellaba el balón en el larguero David
Trezeguet, precisamente el verdugo de los italianos en la final de
la Eurocopa de 2000 con un gol de oro.
Italia demostró en algunos partidos, como en la merecida y
convincente victoria sobre la anfitriona Alemania en semifinales,
que es un equipo que también sabe jugar al fútbol y brindar
espectáculo.
Hoy, sin embargo, se enfundó la armadura cuando logró igualar el
tempranero gol de Francia.
Los galos, que aspiraban a obtener su segundo título mundial,
fueron más atrevidos en el ataque y Thierry Henry sembró el pánico
en la cobertura azzurra, pero cuando no era el capitán Cannavaro el
que solventaba el problema, aparecía la mano de Gianluigi Buffon, el
mejor portero del mundo.
Sin embargo, el gran protagonista de la final fue Marco
Materazzi, que participó en todas las acciones, buenas y malas, del
choque.
El defensa del Inter provocó el penalti que transformó Zidane,
enmendó su pena al marcar de soberbio cabezazo el empate y fue
objeto de la expulsión del capitán galo ya en la prórroga.
Materazzi fue capaz de sacar de sus casillas a Zidane,
precisamente el día que se despedía del fútbol y cuando el partido
estaba al final de la prórroga y sin ganador.
La fea acción de Zidane, que golpeó con la cabeza en el pecho de
Materazzi, emborrona una de las trayectorias más brillantes del
fútbol reciente.
Si alguna vez se sabe que es lo que le dijo Materazzi, quizás se
pueda entender esa acción tan baja aunque será difícil que Zizou la
pueda justificar.
Zidane estaba llamado a ser proclamado el mejor jugador de este
Mundial. Un acceso de rabia va a empañar para siempre su último
partido, aunque en el recuerdo quedará la magia de su juego tanto en
la selección como en el Real Madrid. EFE