Madrid, 24 jul (EFE).- El positivo del kazajo Alexandre Vinokourov es el último de una larga lista que marca una era en el Tour de Francia, oscurecida por la sombra del dopaje y de la duda, que tiene su origen en el 'Caso Festina', en la edición de 1998
Desde que el 8 de julio de 1998, en plena disputa del Tour de Francia, la gendarmería francesa detuviese el coche del masajista del equipo Festina Willy Voet, cargado de sustancias dopantes, el Tour de Francia, y por extensión el ciclismo, se han visto golpeados por diversos escándalos de dopaje que han puesto en tela de juicio la credibilidad de este deporte.
La detención y posterior confesión de Voet provocó la expulsión del Tour de todo el equipo Festina, que acabó en comisaría sometido a diferentes pruebas analíticas y en la que todos los corredores salvo Pascal Hervé y el ídolo local, Richard Virenque, reconocieron su implicación en la trama colectiva de dopaje.
Años más tarde, ambos ciclistas también confesaron que habían utilizado sustancias dopantes para mejorar su rendimiento.
El 'Caso Festina' no fue el único escándalo de aquel Tour, ya que la gendarmería francesa descubrió productos prohibidos en un camión del equipo holandés TVM, que aprovechó la llegada del Tour a Suiza para abandonar la ronda y así eludir la acción de la justicia francesa, ante la que debían presentarse dos días después.
Los equipos españoles ONCE, Banesto, Vitalicio Seguros y Kelme tampoco llegaron a París y se retiraron como protesta al acoso de la gendarmería gala.
Un año después, en 1999, el belga Ludo Dierckxsens, del Lampre, fue apartado de su equipo por los responsables técnicos al descubrir que estaba medicándose con corticoides.
Los españoles también tuvieron su parte de protagonismo negativo, ya que Txema del Olmo, del Euskaltel, y Javier Pascual Llorente, del Kelme, dieron positivo por EPO en las ediciones de 2001 y 2003.
En el 2004, otro positivo, esta vez por metadona, del belga Christophe Brandt, del Lotto, dejó su mancha en el Tour, que se quedaría pequeña en comparación con la marea negra que significó la 'Operación Puerto' y el positivo del estadounidense Floyd Landis en el Tour de 2006.
En vísperas del inicio en Estrasburgo, la Guardia Civil desmanteló en Madrid una organización de dopaje de deportistas de alto nivel liderada por el médico Eufemiano Fuentes y ligada al equipo Liberty Seguros de Manolo Saiz.
Las investigaciones señalaron como clientes de Fuentes a algunos de los mejores ciclistas mundiales, como el italiano Iván Basso, el alemán Jan Ullrich o el español Francisco Mancebo, además de varios corredores del Liberty Seguros, a los que se les prohibió tomar la salida en Estrasburgo.
Si el Tour'06 había empezado con problemas, su final no hizo sino agudizarlos: el estadounidense Floyd Landis, amarillo en París, dio positivo por testosterona en un control efectuado tras su espectacular demostración camino de Morzine en la que se recuperó de la pájara del día anterior en La Toussuire e inclinó el Tour a su favor.
El del 2007, que parecía ser el de la "limpieza", tras las confesiones de varios ciclistas del Telekom, entre ellas la del danés Bjarne Riis, que confesó que había ganado el Tour de 1996 dopado, ha vuelto a recordar con el positivo de Vinokourov que la suciedad sigue incrustada en las cada vez más áspera piel del ciclismo.
Si se puede sacar algo "positivo" que no sea sinónimo de malas noticias es que con la caída de otra figura, las instituciones y estamentos del ciclismo se reafirman en su decisión de combatir contra viento y marea esta lacra. EFE.